Un país a la inversa

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La pandemia del coronavirus ha visibilizado la pobreza generalizada que hay en todo el territorio nacional, además de demostrar que gran parte de la población vive del día a día y no cuenta con acceso a un sistema de salud, de educación y de vivienda.

De hecho, la pobreza oculta que salió a la luz con la cuarentena, puso en evidencia que muchas personas que residen en estratos medios y altos también son pobres. Y lo son porque dependen de un ingreso fijo (generalmente el salario), porque carecen de un ahorro que les permita solventar la actual emergencia y porque sus deudas se acumulan cada vez más.

En este momento el país está experimentando la mayor crisis política, social y económica del último siglo en la que tiene que enfrentar dicha pandemia con unos niveles extremos de inequidad, corrupción y violencia. Además, donde la ciudadanía está siendo sometida a un retroceso paulatino de sus garantías al punto que su patrimonio está en serio riesgo y donde los valores democráticos están siendo suplantados por el interés financiero.

Una de las más damnificadas ha sido la clase media ya que no cuenta con ningún tipo de subsidio ni ayuda por parte del Estado, pero tampoco con los recursos para sobrellevar la emergencia. Lo anterior, aunque es la que sostiene al país mediante el pago de impuestos, impuestos que evaden y eluden los más adinerados y las grandes empresas que sí están recibiendo cuantiosas dádivas estatales.

Paradójicamente, el pasado 17 de marzo del presente año, el gobierno de Iván Duque decretó la Emergencia Económica no para ayudar a las familias que se encuentran confinadas ni para fortalecer el sistema de salud público, lo hizo para entregarle el presupuesto nacional a los banqueros y a los grandes empresarios. Algo totalmente inaceptable.

Lo anterior además de indignar a la ciudadanía, ha hecho que la situación de los colombianos se agrave pues la mayoría carece de los recursos suficientes para pagar los diferentes tipos de crédito, las administraciones residenciales, los arrendamientos, los servicios públicos, las pensiones de colegios e incluso; muchas personas han tenido dificultades para cubrir su propia alimentación.

Lamentablemente, esta circunstancia está siendo aprovechada por los mencionados actores que sin ningún escrúpulo, han visto la oportunidad de incrementar sus inmensas fortunas a costa de las dificultades económicas de los colombianos. Y lo más lamentable, es que todo esto se está haciendo bajo el silencio cómplice de las altas cortes, del congreso y de los medios.

Un ejemplo de la anterior aseveración es la Hipoteca Inversa, una perversa figura financiera que pretende apropiarse de las casas de los más pobres aprovechando la coyuntura. Tal figura busca que las personas mayores de 65 años que sean propietarias de una vivienda y que tengan dificultades económicas, cedan sus propiedades a cambio de un insignificante ingreso mensual. Como consecuencia, una vez el propietario fallezca, el predio lo heredará el banco y no la familia.

Claramente, se trata de un robo descarado hacia el ciudadano que al estar en aprietos económicos por culpa del propio Estado, se ve obligado a entregarle su propiedad a un banco a cambio de una mensualidad irrisoria que no cubre ni el 10 % del valor de la vivienda. La Hipoteca Inversa no es más que un proceso masivo de expropiación propiciado por el actual gobierno con el fin de enriquecer aún más a los banqueros y a los grandes empresarios en perjuicio de las mayorías.

El país debe recordar lo sucedido entre los años 1972 y 1999 con el UPAC, otra perversa figura que dejó en la calle muchas familias. Esta consistió en subir abruptamente los intereses de los préstamos hipotecarios para que fueran impagables. Se calcula que un millón de colombianos fueron víctimas de ese sistema donde los bancos en complicidad con los gobiernos de turno, se quedaron con aproximadamente 300.000 viviendas de las cuales, unas 70.000 eran de interés social. Para colmo de males, a pesar de que a los usuarios de los créditos les remataban sus casas, estos continuaban con la deuda.

Asimismo, el país debe tener presente lo que está sucediendo con el ICETEX, otra perversa figura que utiliza el Estado para dejar a los pobres sin su vivienda. Esta consiste en comercializar el derecho a la educación otorgando créditos universitarios parciales que se complementan con créditos de la banca privada. Y como el egresado no tiene garantizado un ingreso, lo terminan absorbiendo los intereses y los honorarios de los abogados al punto de pagar exponencialmente el valor del programa académico e incluso, ser embargado a través de la CISA.

Pues bien, la Hipoteca Inversa es la nueva versión del UPAC y del ICETEX, esta vez promocionada por el propio Presidente de la República a través de su programa diario de televisión. Programa que por cierto, confunde enormemente a los colombianos ya que les hace muy difícil diferenciar entre un servidor público y el empleado estrella del sector bancario.

La crisis del coronavirus ha sido un salvavidas para Iván Duque quien cuenta con la más baja popularidad que haya tenido mandatario alguno. De hecho, a finales del 2019 se realizó el Paro Nacional más grande de los últimos tiempos y hasta el momento, el más emblemático. A todas luces, la inmensa mayoría de colombianos están inconformes con este gobierno, pero por el momento, no hay otra opción que acatar la cuarentena. Algo que ha sido aprovechado para que el país se gobierne a través de decretos, como sólo lo hacen los peores regímenes.

Sí, los colombianos somos esclavos de un régimen. Régimen que explota al ciudadano a lo largo de su vida, régimen que le impone altos precios a los productos para que sean financiados, régimen que impone costosas tarifas bancarias, régimen que impone altos intereses financieros, régimen que impone gravámenes tipo 4×1000, régimen que devalúa nuestra moneda para empobrecernos aún más, régimen que privatiza nuestros derechos para comercializarlos, régimen que usurpa los activos del Estado, régimen que realiza días sin IVA para engañar al consumidor, régimen que se apropia de las pensiones de los ancianos, régimen que ahora pretende expropiarle las casas a los más pobres, régimen que nos está dejando sin patria…



source http://blogs.eltiempo.com/digital-jumper/2020/06/19/un-pais-a-la-inversa/

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